Crear Secreto Cifrado
Se cifra en tu navegador con la clave pública ML‑KEM‑768 de tu destinatario, más una frase de paso como segundo factor. Nunca lo vemos.
Cómo se crea un secreto cifrado
Elige el destinatario
Selecciona un contacto de tu bóveda, o a ti mismo. El secreto se sella con su clave pública ML-KEM-768: solo la clave privada de su bóveda podrá abrirlo.
Escribe el secreto y una frase de paso
Hasta 3000 caracteres, con una frase de paso de al menos 6. La frase es una segunda llave: para abrir el secreto hacen falta la frase y la clave privada del destinatario.
Decide cuánto dura
Elige cuándo caduca (entre 5 minutos y 1 hora) y cuántas veces se puede abrir (1, 3, 5 o 10). Si tu bóveda tiene una clave ML-DSA-65, el secreto puede ir firmado.
Envía el token y la frase por separado
Tu navegador cifra el secreto con ChaCha20-Poly1305 antes de enviarlo y te devuelve un token. Mándalo por un canal y la frase de paso por otro.
Preguntas frecuentes sobre los secretos de un solo uso
- ¿Podéis leer los secretos que creo?
- No. El secreto se cifra en tu navegador antes de salir de él, con la clave pública de tu destinatario y tu frase de paso. Al servidor solo llega el texto cifrado: sin la clave privada del destinatario y la frase, nadie puede descifrarlo, tampoco nosotros.
- ¿Por qué tengo que añadir antes al destinatario como contacto?
- Porque el secreto se cifra con su clave pública ML-KEM-768. Guarda sus claves públicas en tu bóveda y compara sus huellas con esa persona por otro canal: así cifras para ella y no para quien se haga pasar por ella.
- ¿Qué pasa cuando caduca o se agotan las vistas?
- El secreto deja de poder abrirse y el servidor lo elimina. Si el destinatario llega tarde, crea uno nuevo.
- ¿Por qué enviar el token y la frase por canales distintos?
- Quien intercepte un solo canal tendrá solo una de las dos piezas. E incluso con las dos le faltaría la clave privada del destinatario, que no sale de su bóveda.
- ¿Qué significa que el cifrado es post-cuántico?
- Las claves se acuerdan con ML-KEM-768 y se firman con ML-DSA-65, los algoritmos que el NIST estandarizó en FIPS 203 y FIPS 204 para resistir a los ordenadores cuánticos. Un secreto interceptado hoy sigue protegido aunque mañana existan máquinas capaces de romper RSA o las curvas elípticas.